Nombre, diseño del embalaje y estrategia de comunicación

Nombre, diseño del embalaje y estrategia de comunicación

El mundo está lleno de buenos productos, productos eficaces y de calidad, que lamentablemente muy pocas personas llegarán a conocer, ¿por qué? Pues porque no son lo suficientemente atractivos para el cliente, ya sea por su nombre o por el diseño de su embalaje, o simplemente porque no han sabido comunicar el mensaje que querían transmitir.

Los creativos de Too Lovers Design/Identidad y Packaging, lo tienen claro. El éxito de un producto o servicio está condicionado por 3 factores: el nombre, el diseño del embalaje, y la estrategia de comunicación. Si estos 3 elementos clave fallan, a duras penas conseguirá atrapar a su principal público objetivo. Too Lovers Design, es un estudio especializado en diseño gráfico, de producto y packaging con sede en Alicante que cuenta con más de 15 años de experiencia en el sector, creando y diseñando junto a sus clientes. El Know-How de Too Lovers Design se vuelca en proyectos integrales de Branding de producto, Dirección de Arte, Identidad Corporativa, Diseño de envase y Soluciones Gráficas que refuerzan el éxito de un producto en el mercado. Además contamos con un gran abanico de colaboradores externos que nos prestan servicios en diseño industrial, fotografía y programación web que luchan por un objetivo común, la satisfacción del cliente.

El nombre de un producto debe decirlo todo, hacer que el cliente tenga muy claro qué producto es, para que sirve y en que le beneficiaría, y lo más importante, debe conseguir que éste se identifique con la marca. Los estudios de mercado son una herramienta muy eficaz para conocer los hábitos de consumo de los clientes, sus necesidades y preferencias, y pueden ayudar a encontrar el nombre adecuado.

El diseño del embalaje es igualmente determinante, ya que esto es lo que primero ve el cliente, así que viene a ser su imagen, y sí, puede parecer algo superficial, pero a día de hoy la apariencia es algo fundamental y aunque no se debe juzgar un libro por la tapa, lo cierto es que en cierto modo ocurre esto. El ser humano tiene tendencia a juzgar en base a sus gustos personales y el nivel de atractivo de lo juzgado, y suele generalizar a partir de una cualidad particular que considera negativa. Esto es lo que se conoce con el nombre de efecto halo y es una técnica muy empleada en matketing a fin de aumentar el valor de una marca y posicionarlo frente a la competencia. Los estudios demuestran que en igualdad de condiciones, el cliente siempre va elegir el packaging más atractivo, y muchas veces es más determinante que el precio.

La estrategia de comunicación es esencial para que el público objetivo llegue a conocer el producto o servicio y para ellos es necesario emplear su mismo lenguaje, pensar igual que él, actuar de la misma forma, y así, despertar su interés. Para ello, es fundamental conocer perfectamente a aquell@s a quienes va dirigido el mensaje, y a partir de aquí empezar a diseñar el mensaje perfecto.

El efecto halo

El mundo del marketig ha sabido aprovechar el efecto halo y servirse de su poder de atracción o repulsión, saben que una primera imagen lo es todo y por eso, ha de ser cuidada al máximo.

Nisbett y Willson realizaron un experimento en la Universidad de Michigan con dos grupos de estudiantes (118 en total), y a cada uno se le mostró un vídeo de un profesor en clase, el mismo para ambos, pero se diferenciaba en su forma de comportarse. En uno el profesor era cordial y tolerante, y en el otro autoritario y borde. Es decir, en un vídeo se mostraba al profesor con cualidades positivas y en otro con cualidades negativas. A continuación cada grupo debía describir el aspecto físico del docente.

Pues bien, aquellos que vieron el lado positivo del profesor lo describieron como simpático y guapo, mientras que los que vieron la parte negativa, lo describieron como alguien feo y antipático. E incluso llegaron a negar estar haciendo una identificación entre su aspecto físico y su actitud. Es decir, ni siquiera eran conscientes de haberlo hecho. De igual modo, el consumidor tiende a pensar que bueno y bonito es lo mismo.