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El patrimonio de una empresa está formado por bienes, derechos y obligaciones. El balance de la situación pone de forma manifiesta lo que tiene y lo que debe (derechos y obligaciones) en un determinado punto temporal. Esta combinación conforma la estructura económico—financiera de una empresa.

Los ciclos económicos de la empresa son los que definen la relación que mantiene la estructura de la empresa con su situación financiera, mostrando los ciclos que se repetirán con el paso del tiempo: explotación, capital y representación de los ciclos anteriores.

Muchas empresas, lamentablemente, olvidan un factor clave de su gestión: la consecución del equilibrio financiero, que es la que la situará en una posición de solvencia y posibilitará su supervivencia.

A corto plazo, la prioridad es la solvencia y la gestión de la tesorería, muy relacionada con el ciclo de explotación, que convierte las mercancías en productos, comercialización y cobro, tomando como referencia la demanda del mercado, que puede variar aumentando o disminuyendo su actividad. Ante cualquier tipo de fluctuación, la empresa debe mantener el equilibrio, teniendo en cuenta que estas fluctuaciones pueden alterar la duración del ciclo de explotación.

En cuanto a las circunstancias internas, podemos aludir a los cambios en la tecnología de producción, en la logística y métodos de venta, que pueden incluir la aplicación de ciertas técnicas de venta y prácticas financieras que aceleren el ciclo de explotación.

Vista la anterior exposición de una manera muy superficial nos hacemos eco de lo complicada que es la gestión de una empresa y la multitud de factores a tener en cuenta para una correcta gestión que proporcione seguridad y solvencia.

Por este motivo, nuestras notas de prensa van dirigidas hacia aquellas empresas que presentan un respaldo afianzado en el mercado o cuyo plan de empresa transmite la confianza necesaria para hacerse un hueco. Porque emprender y mantener un negocio no es solo tener una idea. Llevarla a cabo implica mucho esfuerzo y dedicación, tener todos los hilos atados, prever los posibles contratiempos y analizar y reestudiar la situación periódicamente, estando atentos al mercado global y sus fluctuaciones.

En AEIC garantizamos tratar con empresas que ofrezcan esta garantía de confianza. Por eso dedicamos nuestras páginas a dar a conocer a estas empresas, ofrecerles promoción, notoriedad en las redes o, sencillamente, dejarles presentar su proyecto.

Tú pones la calidad. Nosotros te hacemos eco.

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