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La cerámica en España, un idilio con más de 6.000 años de antigüedad

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No hemos podido ser más claros en el titular y es que la cerámica en España engloba una historia idílica de más de 6.000 años de antigüedad, desde el Neolítico en las regiones mediterráneas y la boca del Tajo hasta la influencia de la loza durante los diez siglos de dominio musulmán en la Península Ibérica. Así, como veis, la artesanía cerámica española cuenta con una gran tradición en todo nuestro país y ello es lo que os queremos mostrar en este post, donde os acercaremos algunas de las cerámicas más conocidas.

En este sentido, uno de los referentes que nos encontramos hoy en día en nuestro país es, sin duda alguna, Cerámica a mano alzada, puesto que cuentan con un amplio catálogo que, a bien seguro, tiene alguna opción cerámica que se adapte a nuestras necesidades. Pero si lo que buscamos es algo más concreto, a continuación, os detallamos algunos de los lugares con más tradición cerámica.

  • Manises (Valencia). La venta de la alquería de Manises durante el siglo XIV tras la reconquista salvó una alfarería gótico-mudéjar de policromías azules que florece hasta nuestros días. En esta localidad valenciana hoy podemos descubrir la historia de su cerámica a través de su museo y monumentos como la Estación de Tren o la Antigua Fábrica de Francisco Valldecabres. Asimismo, a la hora de profundizar en su patrimonio artesanal, nada mejor que dejarse caer por el taller de Arturo Mora, especializado en reflejo metálico, o la artesanía conceptual de Drac Ceramic Manises, entre otros puntos de interés.
  • Níjar (Almería). Ubicado en pleno Parque Natural de Cabo de Gata, Níjar supone una meca de la artesanía para los amantes de las jarapas y una cerámica renovada a través de maestros alfareros como Rafael Granados o Baldo García, además de las diferentes tiendas y talleres que encontrarás en las calles Pocico y de las Eras.
  • La Bisbal (Girona). La capital del Bajo Ampurdán es uno de los principales epicentros de la cerámica, hasta el punto de ser una marca única registrada. La calidad de la arcilla roja presente en los alrededores hizo posible una tradición reflejada hoy en su arquitectura y los más de 35 talleres en activo donde se venden sus productos. En La Bisbal, además del mercado semanal y la Feria de Cerámica Artesana e Industrial de La Bisbal, la cual se celebra cada dos años en el mes de octubre, se sitúa uno de los lugares más recomendables para adentrarse en la cerámica de La Bisbal y que es el Museo de la Terracota.
  • Sargadelos (Lugo). La identidad gallega tiene muchos colores, pero si hablamos de cerámica, impera la combinación del blanco y el azul cobalto. La primera fábrica de Sargadelos fue fundada en 1806 en esta aldea homónima y se clausuró en 1875, pero su esencia fue adoptada décadas después por el complejo Sargadelos impulsado por el ceramista Isaac Díaz Pardo. La coloración azulada se mantiene a través de diseños inspirados en casas marineras o figuras de Rosalía de Castro, símbolos gallegos que se adaptan a la demanda global y que hoy podemos ver tanto en películas de Almodóvar como en la tienda del MoMa de Nueva York.
  • Úbeda (Jaén). Si visitas la ciudad de Úbeda, además de estar visitando la ciudad natal de Joaquín Sabina, puede que en algún momento te cieguen los destellos verdes que emanan de sus muchos talleres. Ninguna pieza es igual en este epicentro ceramista donde el proceso de cocción árabe perdura a través de hornos donde se emplean la leña y el orujo, o hueso triturado de la aceituna. El resultado es una colección de platos, orzas, escudillas con bordados e incisiones de ese verde vidrio tan característico de los alfares de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Talavera de la Reina, en Toledo, un lugar marcado por la cerámica

La cerámica de la localidad de Talavera de la Reina, como dijo el expresidente del gobierno, Mariano Rajoy, «no es cosa menor, dicho de otra manera, es cosa mayor», puesto que bebe del concepto más primitivo de esta artesanía nacida a orillas del Tajo. En el siglo XVI, los ceramistas apostaron por una técnica que se desvinculaba del subjetivo arte musulmán para entregarse al Renacimiento en forma de colores brillantes y un clasicismo que envuelve cada una de las piezas. Así, la tradición supone hoy la base para jugar con nuevos retos artísticos, como bien confirman los proyectos y galerías que se despliegan en el Centro Cerámico de Talavera, fundado por Juan Carlos Albarrán, Ana Fernández y Ramón González en 1992. Una oda a la historia donde los platos de arcilla se entremezclan con lámparas-teteras y objetos que claman por su lugar en los hogares contemporáneos.

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