Hay muchas cosas que debemos intentar hacer en la vida. Existe un dicho que dice que hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. En este artículo, vamos a dejar un poco de lado los dos primeros y nos vamos a centrar especialmente en el tercero, en el que tiene que ver con escribir un libro. Y es que una de las cosas que ha hecho la persona que está escribiendo estas líneas es publicar una novela, algo que os recomiendo de manera encarecida porque a mí me ha servido para aprender algo relativo a un nuevo hobby y encontrar la manera idónea de desarrollarme a mí mismo.
El proceso es bastante guay. Cuando tienes una idea y la desarrollas, estás adquiriendo capacidades porque estás siendo capaz de ponerte en situaciones muy diversas y aumentar tu capacidad analítica para saber qué es lo mejor para que la historia que vas a contar tenga sentido. Sin embargo, y aunque ese es un trabajo muy grande y muy meritorio, creo que lo realmente difícil se encuentra después, cuando ya has acabado la obra y llega la hora de enfrentarte al proceso de selección por parte de las editoriales (si es que quieres que se publique de una manera tradicional) o de la autopublicación (con todo lo que eso conlleva).
Y es que aquí tienes que detenerte en hacer lo que se conoce como propuesta editorial, que es ese documento en el que aparecen tus datos, la sinopsis de la obra, la descripción de los personajes y todos los datos que consideremos de interés para que la editorial pueda conocer cuál es el sitio de esa novela en el mercado. La verdad es que, en cierta medida, las opciones que hay de que la editorial se moleste en leer el manuscrito que ha recibido dependen en buena medida de la propuesta editorial, algo que yo siempre he tenido muy en cuenta y en lo que he trabajado con denuedo.
Una vez que la propuesta editorial está enviada y que alguna editorial ha decidido apostar por todo lo que tiene que ver con la publicación del libro, llega la hora de empezar a pensar en aspectos como la presentación del mismo y los medios que vamos a usar para promocionar todo el lanzamiento de la historia. Estamos hablando de una de las cuestiones más importantes de todo el proceso porque de ellas va a depender el éxito de la historia, pero es verdad que muchas veces es el propio autor o autora el que tiene que sacar adelante estas cosas mientras que la editorial solo se encarga de la distribución. Es lo que ocurrió en mi caso y lo que suele ser habitual entre las editoriales y sus autores y autoras.
En mi caso, tenía claro que la presentación iba a tener una importancia tremenda a la hora de garantizar que la venta del libro fuera a producirse en las condiciones en las que yo quería. Por eso, me encargué de diseñar el acto en la medida en la que me lo había imaginado. Necesitaba, en primer lugar, a una persona que se encargara de presentarlo, para lo cual opté por un antiguo concejal de mi municipio al que le interesaban los temas de los que iba a hablar: la novela histórica relativa a la dictadura, al Franquismo. Por otra parte, necesitaba reservar el espacio en el que iba a tener lugar el evento (una sala en el centro cívico de mi localidad) y un servicio de catering para después de la presentación.
Con las dos primeras cosas no me entretuve demasiado tiempo. Envié un correo electrónico al antiguo concejal (con el cual he tenido contacto por otros asuntos en alguna otra ocasión) y me dirigí a la concejalía actual correspondiente para gestionar todo lo que tenía que ver con la reserva del espacio en el centro cívico. En apenas un par de horas, ya tenía ambas cosas confirmadas. Para la tercera de las cuestiones, la que correspondía al catering del que os he hablado en el párrafo anterior, quería detenerme un poco más de tiempo para valorar diferentes opciones. Y es que aquí quería ser algo más cuidadoso.
En la presentación de un libro, el catering es tan importante como el evento en sí. No se trata de un momento en el que tengas a la calidad del producto en un segundo plano, sino más bien al contrario. Siempre tienes que pensar que la calidad de esos productos se va a asociar directamente a la calidad del libro que estás presentando, a tu calidad como escritor, a tu propia imagen literaria y de marca. Por eso, dediqué varios días a analizar este punto para poder comparar lo que me ofrecían diversos proveedores. Tomé la decisión de confiar en La Frolita porque tienen diferentes categorías de servicios, desde los productos en bandeja hasta cócteles completos para eventos, pasando por cócteles básicos.
La verdad es que las cosas salieron a pedir de boca. Nadie me lo puede negar. Creo que la gente salió encantada de la presentación del libro (en la que, por cierto, llenamos la sala) y que, después, el catering salió fantásticamente bien porque todos los asistentes pudieron disfrutar de unos alimentos de primera y que se correspondían con lo que acababan de ver durante el evento. La venta de ejemplares durante aquel primer momento fue muy positiva y la verdad es que se ha mantenido bastante estable a lo largo de los meses que han ido pasando desde entonces. En general, tengo que decir que me ha encantado esta primera experiencia literaria.
Quiero continuar viviendo momentos como estos. Recuerdo con nitidez la tarde de la presentación del primer libro y la verdad es que pocas veces me he sentido tan orgulloso de mí mismo a lo largo de toda mi vida. En la actualidad, estoy trabajando en una novela que nada tiene que ver con la primera pero que creo que puede tener el mismo éxito. Ya he visto que hay mucha gente interesada en leer historias como la que escribí en primera instancia y pienso que siempre hay espacio para una buena historia más, por muy atomizado que se encuentre el sector literario en el interior de nuestras fronteras.
España es un país de libros
En España se apuesta por los libros. Y algunas de las cifras que vamos a ver a continuación así lo reflejan. En una noticia que fue publicada en la página web de El Debate, se indicaba que España se ahogaba en libros con más de 89.000 inscritos en el isbn durante el 2024. Eso sí: la tasa de lectores no es ni mucho menos una de las más grandes de Europa. Por tanto, es verdad que a veces puede surgir una pregunta como la que indica si hay tanto mercado en España como para que se publique una cantidad tan grande de libros.
También hay que tener en consideración que existen libros digitales que también tienen un mercado en España. De esto habla la siguiente noticia que os voy a enlazar y que procede de la página web del diario La Vanguardia. Según ella, la venta de libros digitales creció en España un 5% en 2024, alcanzando al mismo tiempo una facturación de 71 millones de euros. Estamos hablando de una cifra interesante y que pone de manifiesto que esta manera alternativa de leer viene teniendo cada vez más impacto entre las personas que dedican una parte de su día a deleitarse con una historia escrita por un autor que perfectamente podría ser yo.
Estamos hablando de algo bonito, de que hay mucha literatura disponible para cualquier persona en un país como el nuestro. Ojalá seamos capaces de mantenerla y que siga habiendo muchas personas que, como he terminado haciendo yo, saquen su originalidad y tengan la posibilidad de contarle al mundo la idea que han tenido y que disfruten con ello. No es fácil escribir una historia y hacer que para las personas que la vayan a leer sea igual de interesante que para quien la ha escrito. Ahí está el reto y estamos seguros de que muchas personas van a querer seguir teniéndolo. Escribir siempre es algo que debemos tener en cuenta para darle a la vida un sentido todavía mejor.
Además, y con esto termino, tenéis que saber que escribir es terapéutico. Cuando yo comencé a escribir mi primera novela, estaba realmente triste porque acababa de dejarlo con la que fue mi primera novia, con la cual estuve un total de 7 años de mi vida. Escribir me ayudó a superarlo, a mantenerme ocupado y a continuar viendo la vida de una manera como la que siempre había tenido: esperanzadora, alegre, con ganas de vivir y experimentar cualquier cosa. Ojalá que eso no se me apague nunca porque es el motor de mi vida y quiero que lo siga siendo. Desde luego, es lo que siempre he querido.



