Lotería de empresa, una fórmula en alza.

Les ha tocado la lotería

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Para el Sorteo Extraordinario de Navidad encontramos muchas empresas que compran lotería y la revenden a sus trabajadores, clientes y proveedores. Poco a poco, esta costumbre se está extendiendo a los sorteos ordinarios. Una actividad extra que ayuda a amasar comunidad en torno a la empresa.

Las empresas compran los décimos en una administración de lotería, y los revenden a su entorno, por lo general, suelen jugar siempre al mismo número. Lo más frecuente es parcelar los décimos en forma de participaciones. Para que el juego sea más asequible y se extienda a más personas.

Señala el periódico valenciano Las Provincias que la lotería de empresa está en el punto de mira de Hacienda. Ya que el cobro de premios por parte de esta lotería colectiva, de esta forma de jugar, se ha disparado un 4.300%. En el último sorteo del Gordo del 2025, las empresas cobraron más de una quinta parte de lo que hicieron el año anterior.

En los reportes de televisión y prensa sobre los agraciados del sorteo de El Gordo y de la Lotería del Niño siempre encontramos alguna empresa premiada, lo que supone toda una fiesta para la plantilla.

No queremos entrar en especulaciones. Si hay alguna irregularidad, es la justicia quien lo debe aclarar. Lo que pone de manifiesto esta información es que si a las empresas les toca la lotería, es porque juegan. Una práctica que se escapa de la tradicional actividad económica, que produce alegría y cuya algarabía es contagiosa.

Si ves que a otras empresas les toca la lotería, tu empresa se sube al carro. Si se cobran premios en un sorteo extraordinario, porque no probar en uno ordinario e, incluso, convertir el juego de la lotería en un hábito.

Como veremos en este artículo, la lotería de empresa tiene repercusiones que van más allá del mero juego de azar.

Cómo se organiza.

Como sucede con cualquier jugador, la lotería de empresa comienza con la compra de los décimos en una administración de lotería. Por lo general, suele ser un directivo o una persona de confianza de la empresa, quien se encarga de la compra de los décimos.

La empresa debe decidir si los billetes que ha comprado los va a distribuir en décimos o lo va a hacer en forma de participaciones. Es conveniente informar a la administración que el juego se va a realizar de manera colectiva.

Existen administraciones de lotería que tienen experiencia en jugadores colectivos y se encargan de gestionar esta primera parte, como Lotería María Victoria, una administración de lotería de Almería, con más de 40 años de antigüedad, que también opera en internet. En su web tiene un apartado dedicado a la lotería de empresa y a las peñas de lotería.

El siguiente paso es la distribución. La lotería se extiende por toda la plantilla. Lo normal es utilizar los canales de transmisión de información de la empresa. Los jefes de departamento se lo ofrecen a sus subalternos. Los encargados a sus trabajadores. Lo más interesante es crear una red paralela de difusión que no tenga nada que ver con la cadena de mando, para que no se mezclen las cosas y se vea como una actividad autónoma.

En algunas empresas comerciales, las papeletas o billetes de lotería de empresa se exponen en las tiendas y se ofrecen a los clientes, aparte de que los compren los trabajadores. Es una técnica que sirve para fidelizar clientela.

A diferencia de los jugadores particulares, la compra de lotería por parte de una empresa o de una organización, debe reflejarse en su contabilidad. Del mismo modo, en el caso de que obtuviera premio, el cobro del mismo debe quedar registrado como ingreso extra. Aunque, como es lógico, el premio se repartirá.

En el caso de que la empresa opte por distribuir la lotería con participaciones, no debe olvidar que todas las papeletas deben estar respaldadas por décimos efectivos, para que no suceda lo que pasó con el gordo de Villamarín (León), que la comisión de fiestas del ayuntamiento vendió más papeletas que décimos había comprado.

Cómo se cobra.

Aquí es importante distinguir si la empresa ha traspasado los décimos originales o los ha distribuido en forma de participaciones.

Si los premiados tienen un décimo original, aunque se lo hayan comprado a alguien de su empresa, pueden dirigirse a cualquier administración de lotería, si el importe es menor de 2.000 €; o a una entidad financiera colaboradora, que son la mayoría de bancos y cajas de ahorro, si el importe es superior. Los premios inferiores a 40.000 € están exentos de impuestos. A lo que excede esta cantidad se le aplica un gravamen del 20% que la entidad descuenta en el acto.

Una situación diferente es si la empresa ha distribuido la lotería en forma de papeletas o participaciones. En ese caso, alguien de la empresa debe dirigirse a la administración de lotería o a una entidad financiera con los décimos originales y con un documento que exprese la forma en la que se ha repartido el juego, detallando el número de participaciones que se han distribuido y el importe de la participación. Para que de este modo no se apliquen impuestos indebidos.

En este caso es la empresa la encargada de repartir los premios entre los jugadores afortunados, previa muestra de la papeleta agraciada. Por tanto, si un trabajador, cliente o proveedor ha resultado premiado, a quien tiene que exigirle el premio es a la persona que le ha vendido la lotería.

El caso de Bimba y Lola.

Un ejemplo sonado de empresa a la que le tocó la lotería fue el de la cadena de tiendas de moda “Bimba y Lola”, que recibió el segundo premio de El Gordo de Navidad del 2025 con el número 70.048. Un número, que por lo que hemos podido descubrir, la empresa llevaba jugando años.

Bimba y Lola tiene su sede central y su almacén en Vigo y dispone de tiendas repartidas por todo el país. La empresa da trabajo a más de 1.000 trabajadores.

El periódico El Mundo informa que los décimos los compraron varios trabajadores de oficinas por internet. A partir de ahí, los repartieron por toda la plantilla a través de participaciones de 5 €. La gran mayoría de la plantilla participó, por lo que fue un premio bastante repartido.

El número recibió un premio de 125.000 € por décimo. Según señala Europa Press, se correspondía con 35.000 € por papeleta.

Comentan algunas dependientas de estas tiendas que, a partir de las 9:30, hora en la que se salió el premio, empezó a correrse el murmullo de que a alguien en la empresa le había tocado la lotería. Cuál sería su sorpresa cuando descubrieron que el número premiado era el que habían jugado los trabajadores conjuntamente.

Las tiendas de la empresa se encuentran ubicadas en centros comerciales y calles de tiendas del centro de las ciudades. Por lo que es complicado que el personal estuviera al tanto de que su número había sido agraciado.

La noticia fue corriendo como la pólvora. A media mañana, en muchas de sus tiendas ya se estaba brindando con champán.

Repartir la suerte con los compañeros.

Visto en perspectiva, jugar a la lotería de empresa es mucho más que un juego. Es una técnica de recursos humanos que puede tener repercusión en la visibilidad de la empresa, sobre todo si sale premiada.

Que una plantilla juegue conjuntamente a la lotería hace equipo. Los juegos de azar, jugados de manera colectiva, es una práctica habitual en nuestro país, y hasta cierto punto natural. Son frecuentes las peñas de amigos que juegan a las quinielas o a la bonoloto. Que la plantilla de una empresa juegue al mismo número de la lotería indica que son mucho más que un grupo de trabajo. Fortalece los lazos subjetivos. Potencia el compañerismo.

Si, además, todo este sistema está organizado por la empresa, aunque no sea utilizando el organigrama oficial, aumenta la identificación del trabajador con la compañía. Está participando en un movimiento colectivo, en el que intervienen los trabajadores de manera igualitaria y donde no se tiene en cuenta el lugar que ocupa cada uno en la estructura organizativa. Para jugar a la lotería tiene el mismo peso el jefe del departamento de producción que cualquier obrero que trabaja en la nave industrial.

Los éxitos refuerzan la identificación de la plantilla con la empresa. Que a la empresa le toque la lotería es un éxito. Un premio que va a repercutir directamente en el bolsillo del trabajador. No como otros triunfos empresariales, donde el impacto personal puede ser inapreciable.

Los españoles somos muy jugadores. Por esta razón, si una empresa ofrece su propia lotería a clientes y proveedores, este gesto contribuye a afianzar la relación.

Un caso aparte es cuando la empresa sale premiada. Sobre todo en sorteos tan especiales como el Gordo de Navidad. Sin pretenderlo, la empresa es objeto de publicidad gratuita en los principales medios de comunicación ante audiencias millonarias: una noticia en el telediario o un artículo en un periódico de gran tirada.

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