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Colaborative working

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Trabajando en colaboración o más comúnmente, coworking. Este término de cuño anglosajón lleva entre nosotros el tiempo suficiente como para que a todos nos suene. El concepto básico de la palabra es, trabajar en un espacio colaborativo y a la vez, independiente.

¿Qué es realmente el coworking? ¿Trabajar todos juntos? ¿Compartir ideas? Para eso este post, comprender y entender un poco más este concepto innovador y sus múltiples ventajas y desventajas.

Seguramente has pasado alguna vez por algún edificio que refiere que hay espacios libres para coworking. Te has parado a mirar por los grandes ventanales y has observado a gente trabajar en un clima de buen rollismo que traspasa esos cristales.

Esa es una de las ventajas del coworking, la gente trabaja de forma relajada.  Crean ese ambiente de colegueo que recuerda al que se nos muestra en esas películas sobre cómo se trabaja en Google o Facebook.

Semejante a ese clima laboral tan relajado y distendido que nos muestran en las películas sobre estas grandes empresas, debe ser el que se genera en los espacios de coworking.

La mayor diferencia estriba en que los centros de coworking, no se dedican todos a lo mismo. Eso es un factor determinante que puede resultar muy beneficioso y caracteriza estos centros de trabajo: la diversidad. La heterogeneidad del ambiente, los diferentes sectores que se aúnan en un mismo espacio, pueden dar lugar a nuevas ideas, opciones, oportunidades, etc.

¿Qué es coworking?

Los amigos de Mitre 126, Workspace, han sido muy amables explicándonos con claridad el concepto. Para ellos, el coworking es algo tan sencillo como compartir un espacio. En ese espacio colaborativo se juntan trabajadores de diversos sectores. Profesionales independientes con proyectos personales y propios que acuden a estos espacios a desarrollar su trabajo.

A parte de otras cuestiones, una de las finalidades de contar con un espacio en algún coworking, es crear sinergias con otros profesionales, crear nuevos contactos y colaborar unos con otros. Se convierte el centro de trabajo en un lugar creativo donde todo es posible cuando fluyen las ideas.

Con el emprendimiento por bandera y el teletrabajo como opción laboral, la conveniencia de alquilar un espacio no es nada desdeñable. Las posibilidades que ofrecen y aminora costes son dos factores a tener en cuenta. Si a eso añades las colaboraciones que pueden impulsar tu negocio o ayudar a impulsar el de otra persona, los beneficios son muchos.

Así que en resumen, el coworking, como su nombre indica, es un trabajo en colaboración. No en equipo, ya que cada uno está en el centro con su trabajo propio.

Ventajas de la colaboración

Una vez que das el paso de alquilar tu espacio y montar allí tu oficina, entras a formar parte de una pequeña comunidad. Todos los que están en el centro tienen tus mismas inquietudes y están tratando de sacar adelante su proyecto. Ver que lo que te rodea sigue adelante a pesar de los obstáculos reforzará tu autoestima y te impulsará. Siempre habrá alguien que sepa darte una idea o necesite de las tuyas. Creas contactos y formas parte de una red.

Abaratas costes. Eso es un plus muy importante. Alquilar tu propia oficina o despacho, conlleva más gastos que si compartes un espacio de coworking. Olvídate de facturas de luz, agua o teléfono. El alquiler del coworking tiene todo incluido. Además de contar con todo tipo de espacios en cuanto a tamaño y funcionalidad. También tienes acceso a salas de reuniones, áreas de descanso y ¡cocina!

En el caso de que tu empresa crezca y necesites más espacio, simple: alquilas otra área.

La flexibilidad en cuanto a durabilidad o de horarios. La mayoría cuenta con un amplio horario en el que puedes acceder a trabajar. Otros son de veinticuatro horas. Cuando empiezas un proyecto, nunca sabes cuanto tiempo vas a tener que dedicarle y en qué momento vas a necesitar tu espacio. En el centro de coworking ya tienen en cuenta eso. Igual que la temporalidad, no existe penalización ni contratos a largo plazo. Todo puede ir fenomenal y seguir durante meses o fatal y tener que cerrar.

Dentro de los espacios se ofertan talleres, cursos formativos o actividades para todos. La formación y el aprendizaje están siempre presentes. El desarrollo laboral, profesional y personal o un rato de diversión que de vez en cuando, viene bien.

Para algunos emprendedores, trabajar en casa dificulta algunos aspectos. Disponiendo de un espacio de trabajo, no solo te relacionaras con otras personas y podrás desligarte del día a día de tu vida cotidiana.

El propio entorno se convierte en este caso en motivación y ganas de comerse el mundo. Observar como todos sacan adelante sus proyectos te ayudará a mantenerte firme en el tuyo. Esto aumenta, por consiguiente, la productividad personal.

Los demás percibirán una imagen más profesional que si les recibes en el bar de la esquina para hablar de negocios. Hacerlo en tu coworking, transmitirá profesionalidad, frescura y a la vez mayor calidez que si estuvieras en un sórdido y frío despacho.

Elegir una buena ubicación para tu empresa aunque este en un centro de coworking, añadirá otro plus a la misma. La estrategia debe estar presente y el lugar donde te encuentres, puede resultar clave para impulsar tu negocio.

Desventajas también tiene, pero pocas

Como sucede con todo en esta vida, no existe ecuación perfecta, todo tiene sus pros y sus contras. En este caso los contras son mínimos y depende de las necesidades particulares de cada uno, pero están ahí. Algunos de ellos son:

  • Hay que invertir dinero. No tanto como en montar tu propio despacho pero requiere una inversión inicial y gastos mensuales que añadir a tu empresa.
  • Desplazarse es inevitable. Puedes pasar muchas horas en tu coworking, pero siempre volverás a tu casa. Lo bueno es que siempre puedes buscar el más cercano. Pero si, hay que ir a trabajar.
  • Toca socializar y eso conlleva pérdidas de tiempo en el trabajo, desconcentración etc. Si necesitas tu tiempo y tu espacio puede resultar un poco incordioso tener que atender a los coworkers en según qué momentos.
  • Al tratarse de espacios abiertos, donde las paredes en el mejor de los casos, son transparentes, la distracción puede hacer acto de presencia. El paso de alguien, la conversación ajena que no te importa pero la oyes…
  • Privacidad hay poca, por lo mismo que ya mencionaba antes, todo es un espacio abierto. No hay mucha intimidad aunque si espacios para conseguirla. Las salas de reuniones o aulas, pueden darte esa tranquilidad para realizar o recibir una llamada sin molestar ni ser molestado.

El coworking está genial. Como hemos podido comprobar, sus ventajas son mucho mayores que sus desventajas. Pero no es para todos obviamente. Dependiendo del sector en el que trabajes, del tipo de emprendimiento que quieras llevar a cabo, la mejor opción puede ser esta.

En cambio, si no te gusta compartir espacios, conocimientos ni tiempo; o te cuesta concentrarte en determinadas condiciones, el coworking no es para ti. O si tu empresa consiste en vender tartas caseras.

El coworking, está pensado sobre todo, para innovadores tecnológicos; emprendedores y Pymes que puedan desarrollar todo el trabajo en un despacho o incluso su casa. Teletrabajadores autónomos o de una empresa que necesiten su espacio para trabajar sin ser molestados por los vecinos.

O simplemente aquellos que quieran desarrollar un proyecto y necesiten un lugar apropiado para hacerlo. Un lugar adecuado en el que puedan concentrarse para rendir más y mejor. Obteniendo todas las ventajas que el coworking ofrece a sus diversos y eclécticos usuarios.

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