Encuentra Casas Rurales, una empresa que no opta por los comentarios sobre sus productos en Internet

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Encuentra Casas Rurales, una empresa que no opta por los comentarios sobre sus productos en Internet

Hace poco tuve una experiencia navegando por la red que quería comentar con todos vosotros para saber cuál es vuestra opinión al respecto o simplemente para que todos nos parásemos un poco a reflexionar acerca de algo que quizás antes no nos habíamos planteado. Como decía, hace unos días entré en Encuentracasasrurales.com, un buscador de casas rurales en Internet de esos que resultan tan cómodos, ya que te permiten filtrar por el tipo de alojamiento que buscas y las características que prefieres.

Lo cierto es que como buscador no tiene precio, y es de los mejores que puedes encontrar actualmente en la red. Toda una joya para los que somos unos verdaderos amantes del campo y queremos ir descubriendo nuevos lugares de la mano de una empresa de confianza que nos remita a las mejores casas rurales de España. Pero me llamó la atención uno de los puntos de su filosofía, que podría servir de reflexión para muchas empresas con posicionamiento en Internet: no aceptan comentarios acerca de los alojamientos rurales que se exponen en su página.

casa rural

Imagen de una de las casas rurales que se puede contratar a través de esta web.

¿Qué os parece la iniciativa? En Encuentracasasrurales.com creen que con los datos aportados es suficiente para que los clientes se hagan una idea, apoyada no obstante en las fotografías que acompañan a las ofertas. Piensan que es muy sencillo que los propios propietarios sean quienes se dediquen a escribir reseñas y a poner sus casas rurales por todo lo alto con excelsos comentarios que puede que no se acerquen para la nada a la realidad. Y creen también que no solamente son los propietarios quienes interfieren en la objetividad del cliente a la hora de elegir, sino que puede que muchos visitantes traten de chantajear a los mismos propietarios pidiendo mejores condiciones de precio en sus viajes a cambio de no dar malas opiniones o infundadas en la red.

Pues bien, reflexionando sobre esto, he llegado a la conclusión de que quizás lo que a priori resulta una falta alarmante de información al no contar con ese apartado que muchas otras webs de reservas utilizan puede que no lo sea tanto. Y para ello me basé en mis últimas vacaciones, en las que estuve de viaje recorriendo toda la isla italiana de Cerdeña durante una semana con mis amigas.

Normalmente acostumbramos a coger en nuestras vacaciones anuales una misma habitación hotel y desde allí conocemos la ciudad y los lugares cercanos. En este caso queríamos conocer toda la isla, ya que tiene lugares preciosos en diferentes puntos de su geografía y no te puedes quedar con ninguno en concreto. Así, decidimos ir reservando una noche de hotel en cada ciudad para ir conociendo todos los rincones. Las primeras noches fueron estupendas, los hoteles resultaron cumplir todas nuestras expectativas, tanto en limpieza como en desayunos o incluso en la temperatura de las habitaciones, algo muy importante en un lugar tan cálido y húmedo a la vez. Pero la cuarta fue una completa pesadilla. Alquilamos por una noche un apartamento en la ciudad costera de Castelsardo. Hasta allí llegamos con el coche que nos habíamos agenciado al aterrizar en la isla, pero nos resultaba imposible encontrar la dirección de la vivienda. Probamos con el GPS de los móviles pero no había manera. De forma que decidimos contactar con el propietario a través de una llamada telefónica. Tampoco respondió. Estábamos ya desesperadas y pensando en buscar una habitación de hotel (arriesgándonos a que nos cobrasen la noche en ambos sitios y perder una buena cantidad de dinero) cuando nos pareció encontrar el lugar. Nos acercamos hasta allí y tampoco había nadie esperándonos. Después de muchas llamadas y dos horas más tarde apareció una chica. Le expusimos todas nuestras quejas y ella, quien hablaba un perfecto inglés para explicarnos todas las normas, nos dijo que no entendía cuando reclamamos su mala actuación y que ella era una simple empleada.

Con un tremendo enfado, decidimos comentar en todas las páginas web donde posiblemente se pudiese contratar este alojamiento y hablar de lo mal gestionado que estaba (por no mencionar la falta de limpieza o incluso de papel higiénico). Y he aquí la reflexión: hablamos muy mal de donde nos trataron con falta de profesionalidad, pero ¿hicimos lo mismo con aquellos lugares buenos? No, lo dimos por descontado. Solo nos quejamos de lo malo y evitamos dar una palmada en la espalda a quienes lo hacen bien.

¿Seguís creyendo en la buena fe de los comentarios?

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