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La dependencia de las empresas con respecto a sus gestorías se multiplica

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Cuando hacemos un balance de todo lo que ha venido pasando de un tiempo a esta parte en nuestra sociedad, es inevitable pensar en la cantidad de consecuencias que ha tenido el coronavirus tanto social como económicamente. Desde luego, estamos hablando de una cuestión que nos ha condicionado desde hace más de dos años y que, por suerte, parece ser que estamos empezando a superar ahora. No ha sido fácil, eso está claro, pero parece ser que ahora vamos progresando y que vamos a salir de este atolladero de una vez.

Cuando hablamos de la pandemia, normalmente nos solemos acordar de los peores momentos de la misma, momentos en los que la situación ha sido más delicada. Y está claro que esos momentos correspondieron a los primeros meses, los del confinamiento absoluto. Fue entonces cuando la gente salía a sus balcones a apoyar a los sanitarios, a las personas dedicadas a la alimentación o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sin duda, la presencia y el trabajo de todas estas personas hizo posible que nuestra sociedad siguiera hacia delante incluso en momentos tan oscuros y en los que el optimismo era prácticamente una quimera.

Sin embargo, hubo otro tipo de negocios que siguieron trabajando incluso en esos momentos tan difíciles y que no obtuvieron el reconocimiento que se merecieron. Esos negocios fueron asesorías y gestorías, que desempeñaron una labor crucial también durante aquellos momentos de incertidumbre. Y es que las nuevas leyes y decretos en ámbito laboral y fiscal que fueron promulgados por el Gobierno hicieron que las empresas tuvieran que cambiar su realidad por completo y ajustarse a nuevos programas y ámbitos legales, lo que hizo que las necesidades burocráticas de esas empresas se dispararan y que todas las personas al cargo de pymes se pusieran en contacto con su gestoría o asesoría de confianza para poder beneficiarse de esas nuevas realidades.

Ese fue el motivo por el cual las gestorías y asesorías mantuvieron su actividad en el mes de marzo de 2020. Y es que, tal y como informaba una noticia publicada en la página web de La Voz de Galicia, estos servicios fueron considerados como esenciales. Ni que decir tiene que fue un acierto considerarlo así, sobre todo por el hecho de que, de no haber estado disponibles esos negocios, muchos otros no podrían haberse atenido a los planes de ayuda del Gobierno. Y ya sabemos cuáles hubieran sido las consecuencias de todo ello para la economía y para la sociedad españolas.

La dependencia de las pequeñas y medianas empresas de sus gestorías o asesorías sigue siendo muy alta incluso ahora que parece que la crisis del coronavirus se está esfumando casi por completo. En función de lo que nos ha sido transmitido por parte de los profesionales de Profiture, software para gestión de asesorías, ha aumentado el número de empresas que confía en un negocio como del que estamos hablando y, además, ha aumentado el tiempo que los profesionales de esas gestorías y asesorías tienen que dedicar a cada uno de sus clientes, lo que ha hecho que se haya demandado, desde el sector del que venimos hablando, un software todavía más potente para hacer frente a todos esos trabajos a los que cada gestor o asesor tiene que dar respuesta.

Una dependencia que va a seguir creciendo 

Lo cierto es que esa dependencia de la que hablamos va a seguir aumentando de cara a los próximos años. Nos quedan pocas dudas al respecto, sobre todo teniendo en cuenta que prácticamente todo el mundo es consciente de la enorme utilidad que tiene externalizar algunas actividades en gestorías o asesorías. Y, además de eso, si tenemos en cuenta la gran cantidad de empresas de una persona que hay en este país, que son las que más necesitan acceder a este tipo de servicios, sabremos que estamos hablando de un servicio muy demandado y fundamental.

Lo que es evidente es que ayudar a todas las empresas sean cuales sean sus necesidades es clave para que una sociedad y economía se desarrolle de la manera en la que es conveniente. Poner zancadillas a las empresas es igual de negativo que ponérselas a los trabajadores que las componen. Y, como es lógico, generar un espacio en el que ambos puntos de vista confluyan es algo tan necesario como complicado muchas veces. Pero se puede conseguir.

Estamos seguros de que las entidades españolas ya empiezan a notar la llegada de la que hemos conocido como vieja normalidad. Sin duda, es uno de los grandes deseos que hemos tenido en los últimos tiempos y por fin lo empezamos a ver cumplidos. No ha sido fácil, hay muchas empresas que se han quedado por el camino, pero la recuperación está en marcha y estamos preparados y preparadas para todos los disfrutes que tenga que ver con eso.

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